Lumbalgia

La lumbalgia es normalmente llamada dolor de espalda. Indica un dolor que afecta los huesos y los músculos de la espalda, más precisamente los de la zona lumbar.

Existen dos tipos de dolores de espalda:

  • La lumbalgia aguda se debe a un movimiento brusco, tensión o lesión muscular. Tiene una duración máxima de 4 semanas. Esta forma aguda de dolor de espalda que afecta el área lumbar también se conoce también como «lumbago»
  • Por otro lado, lumbalgia crónica se define cuando el dolor de espalda se prolonga durante al menos 3 meses sin interrupción.

Las causas

Las causas del dolor de espalda pueden ser muchas y muy diferentes entre ellas. La mayoría está relacionada con una postura incorrecta y movimientos bruscos que causan distensiones, contracciones o esguinces musculares.

Por esta razón, los empleados que permanecen en el ordenador durante horas, los trabajadores que tienen que levantar pesas y los deportistas están en riesgo.

Otras causas pueden estar vinculadas a una mala forma física. Este es el caso de las personas con sobrepeso y las que llevan un estilo de vida sedentario. También el estrés y el tabaco son considerados factores de riesgo.

En las mujeres es normal sufrir de dolor de espalda durante el embarazo. Entre las causas principales se encuentran:

  • El aumento de peso, en particular en los meses que preceden en parto.
  • La llegada del ciclo menstrual y el síndrome premenstrual.
  • La osteoporosis, que es una patología caracterizada por una reducción de la densidad ósea.
  • La endometriosis, es decir, el crecimiento de un tejido similar al revestimiento del útero donde no debería crecer.
  • La presencia de quistes en los ovarios, que provocan dolor a la altura de la espalda y de los muslos.
  • La enfermedad inflamatoria pélvica.
  • El útero retrovertido.
  • Los fibromas uterinos, que al inflamarse la parte posterior del útero ejerce presión sobre los nervios espinales.
  • La trombosis de la vena ovárica.
  • Las neoplasias malignas del aparato reproductor.

Por último, otra causa del dolor de espalda bastante común es la ciática, que es la inflamación del nervio ciático.

Los síntomas

No es del todo correcto hablar sobre los síntomas del dolor lumbar, ya que la lumbalgia en sí es un síntoma y no una patología.

La mayoría de las personas identifican la lumbalgia como un dolor lumbar genérico, que es el dolor en la parte inferior de la espalda. También sucede que las personas que sufren de dolor de espalda confunden el dolor de espalda con el dolor de riñón. Este último, sin embargo, se manifiesta con dolor en las caderas o en el área lumbar, que llega hasta la parte inferior del abdomen.

En realidad, la lumbalgia se puede clasificar según el tipo de dolor percibido, que puede ser agudo o crónico.

DOLOR AGUDO

El dolor agudo en la espalda, localizado y no extendido a las piernas, casi siempre es causado por un esguince o un desgarro muscular.

Como regla general, ocurre en el arco de las 24 horas de levantar pesas o realizar movimientos de la espalda inadecuados.

DOLOR CRÓNICO

Si el dolor persiste durante muchas semanas, podemos hablar de lumbalgia crónica.

A diferencia de la lumbalgia aguda, las causas del dolor crónico pueden ser diversas.

Las más comunes son la obesidad, el embarazo y la postura incorrecta durante el día, especialmente en el lugar de trabajo. En los adultos, otra causa muy frecuente es la presencia de una hernia discal.

En la minoría de casos, la lumbalgia crónica puede ser causado por una forma de artritis o un tumor que se ha diseminado a la columna vertebral  desde otros órganos (como los pulmones o la próstata).

Al contrario que la lumbalgia aguda, en el cual el dolor se alivia con el descanso, el dolor crónico se siente más fuerte cuando está sentado o acostado.

LOCALIZACIÓN DEL DOLOR

Es importante distinguir cuando el síntoma se localiza en el área dorsal de la espalda o en el área lumbar.

De hecho, el dolor de espalda afecta el área entre la columna vertebral y los omóplatos, pero no la parte inferior de la espalda.

Puede deberse a una postura incorrecta, lesiones de los discos vertebrales o patologías como la pleuresía o el neumotórax. En los casos crónicos, otras causas pueden ser la escoliosis, la osteoporosis y la artrosis de la columna vertebral.

El diagnóstico

Hacer un diagnóstico de lumbalgia puede ser muy complicado.

Inicialmente, puede comunicarse con su médico de cabecera en lugar de acudir a un especialista. Esto porque conocer el historial médico del paciente es muy importante.

En primer lugar, el médico localiza el dolor y evalúa sus características. A continuación, puede determinar si se debe a patologías relacionadas con otros órganos o episodios previos de diabetes, cálculos renales o soplo cardíaco.

El médico también se encarga de realizar pequeñas pruebas físicas para evaluar o descartar la necesidad de realizar una cirugía.

En caso de posibles infecciones, inflamación, tumores, enfermedades pélvicas o abdominales y fracturas, el médico prescribe la realización de un examen radiológico de rayos X. Sin embargo, no es seguro que si surge algo sea la causa de la lumbalgia. Por esta razón, siempre es esencial tener en cuenta el historial clínico del paciente.

Una vez que se ha identificado la causa del dolor de espalda, el médico puede enviar al paciente a un especialista. Normalmente, estos pueden ser un fisioterapeuta, un ortopédico o un neurólogo. Pero también un cirujano, en caso de que necesite evaluar la necesidad de una intervención. Además, no debe olvidarse que el dolor de espalda puede estar relacionado con un problema dental (por ejemplo, en el caso de una maloclusión dental).

Las terapias

Los remedios que deben tomarse en consideración son muchos y dependen del tipo de lumbalgia. Una vez más, la principal diferencia se encuentra entre la lumbalgia aguda y crónica.

Todos los tratamientos terapéuticos tienen como objetivo aliviar los síntomas en el paciente  o prevenir posibles interferencias con el proceso de curación. Ningún tratamiento puede acelerar la recuperación del paciente.

Los remedios para el dolor de espalda agudo incluyen tomar fármacos antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno o aspirina) o aplicar apósitos fríos o calientes.

Incluso en el caso de lumbalgia crónica se recetan fármacos antiinflamatorios no esteroideos, pero con algunas precauciones. De hecho, estos medicamentos no se recomiendan para pacientes que sufren de hipertensión, úlceras estomacales y problemas renales.

Los tratamientos en el caso del dolor crónico también incluyen fisioterapia y ejercicios para el dolor de espalda.

En algunos casos, también se aconseja dejar de fumar y perder peso.

Solo en el caso de que la terapia conservadora no lleve a ningún resultado se toma en consideración la cirugía.

El uso de dispositivos para magnetoterapia es muy útil para reducir el dolor y la inflamación.

El uso de campos electromagnéticos pulsados ​​también es adecuado para el mantenimiento o la terapia preventiva cuando comienzan a aparecer los primeros síntomas dolorosos.

Contrariamente a lo que uno podría pensar, durante el período de recuperación es necesario esforzarse para regresar rápidamente al trabajo y realizar las tareas domésticas para volver a una vida normal. Incluso el reposo en cama debe reducirse y, en cambio, debemos acostumbrarnos y educar al cuerpo para que adopte una postura correcta durante el día.

Prevención y mantenimiento

Los ejercicios para el dolor de espalda no solo son útiles como terapia, sino también en la prevención del dolor de espalda.

Entonces, si crees que las actividades que realizas todos los días en el trabajo o cuando practicas deportes pueden tener consecuencias desagradables, aquí hay algunos ejercicios que puedes hacer:

  • La posición antálgica, que permite la relajación del músculo Ileo-Psoas y reduce su fraccionamiento en las vértebras lumbares.
  • La posición de la esfinge, adecuada para quienes padecen hernia o protrusión discal.

Seguramente muchas personas que conoces sufren de dolor de espalda. Si consideras útil este artículo, ¿Por qué no lo compartes con ellos?

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