La epicondilitis, también conocida como «codo de tenista», es una inflamación que afecta al epicóndilo, es decir, a la parte superior del codo, donde se insertan los tendones de los músculos extensores de la mano y la muñeca. Aunque es frecuente entre los deportistas, y en particular en el tenis, puede afectar a cualquier persona que realice movimientos repetitivos con el antebrazo.
Epicondilitis, síntomas
El síntoma principal es el dolor localizado, muy a menudo asociado a una capacidad de prensión limitada. Por lo tanto, a uno le cuesta cerrar la mano en un puño o agarrar objetos con firmeza.
– Dolor en el codo: más intenso en frío o al dar la mano.
– Falta de fuerza de agarre: dificultad para agarrar objetos con firmeza, especialmente al realizar el movimiento que causó el dolor.
– Dolor a la palpación de la zona epicondílea.
Especialmente en la fase aguda, ejercer presión sobre la zona afectada por la epicondilitis puede provocar un dolor agudo, que aumenta sobre todo cuando se cierra la mano en un puño.
– Dificultad con los movimientos de rotación.
La falta de fuerza y el dolor pueden hacer que acciones como verter un líquido de una botella resulten difíciles y dolorosas.
– Dolor y dificultad en la extensión del codo, tanto en la fase aguda como en la crónica.
– Aumento de la temperatura y posible enrojecimiento del codo.
Como efecto de la inflamación local, se puede notar un aumento de la temperatura del codo y a veces incluso un enrojecimiento de la piel.
La epicondilitis se diagnostica principalmente mediante un examen clínico, posiblemente apoyado por ecografía. El dolor comienza localmente en el codo durante el uso de la mano y puede intensificarse incluso en reposo, sobre todo por la mañana. Suele aparecer de forma intermitente y empeora con movimientos como verter agua de una botella o agarrar objetos. Si no se trata, puede cronificarse, provocando alteraciones en los tendones, calcificaciones y una reducción de la función del brazo, lo que hace necesarias intervenciones más complejas.
Las causas de la epicondilitis
La epicondilitis está causada por una inflamación de los tendones que conectan los músculos extensores de los dedos y la muñeca con el codo. Este problema se desarrolla como consecuencia del uso intensivo de los músculos de la mano y el antebrazo, ya sea para actividades deportivas o laborales. Los movimientos repetitivos, como los que requieren deportes como el tenis o el golf, el trabajo manual intenso o las tareas domésticas, pueden sobrecargar los tendones. La falta de calentamiento, la escasa fuerza muscular y las vibraciones que sobrecargan músculos y tendones también contribuyen a la aparición de esta dolencia.
Los principales factores de riesgo son:
– Actividades deportivas: deportes como el tenis y el golf, que implican movimientos repetitivos de la muñeca y el antebrazo.
– Actividad laboral intensiva: uso prolongado de herramientas manuales, como martillos o llaves inglesas, que sobrecargan tendones y músculos.
– Tareas domésticas: actividades como planchar u otras tareas repetitivas que impliquen el uso de los músculos de la mano y la muñeca.
– Trabajo de precisión: uso intensivo del ordenador o movimientos repetitivos con los dedos, especialmente en ausencia de una postura correcta.

¿Es cervical la epicondilitis?
El dolor de codo puede ser consecuencia de problemas cervicales, con diferencias sustanciales tanto en la sintomatología como en el estadio diagnóstico.
El dolor de codo de origen cervical está causado por problemas neurológicos o neurodinámicos que hacen que el dolor se derive al brazo o, como en este caso concreto, al epicóndilo, pero el origen del dolor está a nivel cervical. La causa de este dolor puede ser la inflamación de uno de los nervios del plexo braquial o la presencia de patologías a nivel de los discos intervertebrales.
El diagnóstico diferencial es esencial para distinguir la epicondilitis de origen mecánico, es decir, el «codo de tenista», de la patología de origen cervical.
Epicondilitis y epicondilitis, las diferencias
La epicondilitis afecta a los tendones extensores del codo, mientras que la epicondilitis afecta a los tendones flexores. Son afecciones similares, pero afectan a lados opuestos del codo.
Remedios para la epicondilitis
Si te preguntas si la epicondilitis se cura sola, la respuesta es no. O mejor dicho, no inmediatamente. A continuación se indican algunos remedios y terapias para tratar esta afección, ya que, aunque muy utilizados, no sólo existen infiltraciones para la epicondilitis.
Las soluciones para tratar la epicondilitis varían en función de la intensidad del dolor y del nivel de cronicidad. Una ortesis puede reducir el dolor durante la actividad deportiva, aunque no es una cura definitiva.
Entre los remedios naturales, la aplicación de hielo (crioterapia) ayuda a disminuir la inflamación, mientras que los tratamientos farmacológicos deben ser evaluados por un médico.
Una opción eficaz es la infiltración local de fármacos específicos, a menudo combinada con terapias físicas para optimizar los resultados a medio y largo plazo.
Recientemente se están popularizando las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP), una técnica que utiliza plasma rico en plaquetas para favorecer la cicatrización de los tejidos.
Las terapias físicas como la magnetoterapia, la terapia de ultrasonidos y la diatermia también pueden contribuir a la regresión de la afección, a diferencia de los aparatos ortopédicos, que se limitan a contener los síntomas.
Los ejercicios de rehabilitación son esenciales para la recuperación, pero sólo después de que haya desaparecido el dolor.
¿Te preguntas cómo se cura la epicondilitis o cuánto dura? Sigue leyendo.
La reducción de la inflamación puede conseguirse con hielo, fisioterapia local o medicación, pero para un tratamiento eficaz es esencial identificar y eliminar la causa subyacente. La epicondilitis tiende a curarse muy lentamente si se descuida, con tiempos de recuperación que pueden durar meses o incluso años. La duración de la recuperación depende de la oportunidad del tratamiento, de que éste sea adecuado y de que pueda eliminarse la causa subyacente. Si se trata adecuadamente en una fase temprana, puede resolverse en pocas semanas, mientras que en ausencia de un tratamiento adecuado puede volverse crónica y difícil de tratar.
Magnetoterapia para la epicondilitis
La magnetoterapia es un tratamiento no invasivo que favorece la reducción de la inflamación y acelera el proceso de curación, por lo que resulta especialmente útil tanto en la fase aguda como en la crónica de la afección. Una de sus principales ventajas es que puede utilizarse cómodamente en casa, lo que la convierte en una solución accesible para muchos pacientes.

Terapia de ultrasonido para la epicondilitis
En cambio, la terapia de ultrasonido debe utilizarse con precaución. En la fase aguda, no se recomienda directamente sobre el tendón inflamado, pero puede ser eficaz a nivel muscular, favoreciendo la relajación y mejorando la vascularización. En la fase crónica, el tratamiento con ultrasonidos sobre el tendón puede estimular la cicatrización, aunque inicialmente puede provocar un aumento temporal del dolor, lo que se conoce como «crisis reactiva». Por este motivo, es aconsejable el seguimiento por parte de un fisioterapeuta experimentado que pueda controlar adecuadamente la evolución del tratamiento.
Epicondilitis y tecarterapia
Por último, la tecarterapia, o diatermia, se considera una de las soluciones más eficaces tanto en la fase aguda como en la crónica. tratamiento suele combinarse con fisiocinesiterapia y técnicas infiltrativas para maximizar los beneficios terapéuticos. El uso de la tecarterapia es especialmente popular entre los especialistas, que ajustan su intensidad y modalidad en función de las necesidades del paciente.
En conclusión, la epicondilitis, o «codo de tenista», es una afección dolorosa que puede afectar significativamente a la calidad de vida de quienes la padecen. Entender qué es la epicondilitis y reconocer sus síntomas es crucial para intervenir precozmente y prevenir complicaciones. Si padeces epicondilitis en el codo y necesitas más información o asesoramiento sobre cómo tratar esta afección, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Nuestro equipo está a tu disposición para ayudarte a elegir el dispositivo más adecuado a tus necesidades, de acuerdo con las indicaciones de tu médico.